Aceptar el reto de educar para trascender

La primera vez que estuve frente a un grupo de estudiantes, sinceramente no había dimensionado sobre la gran responsabilidad de ser docente, al cabo de unos años, comprendí el rol que en ese momento estaba desempeñando, es decir, adquirí conciencia de la gran oportunidad de trascender a través de esta noble profesión.

Una imagen que me recuerda mucho mis inicios en la docencia, me vi implicado, unos años después llegó la emoción, finalmente, fui consciente de querer trascender a través de esta noble profesión.

Con nada se compara la gran satisfacción que causa, el no solo poder compartir conocimientos y experiencias con los alumnos, sino también, de tener la oportunidad de aprender de la sabiduría de cada uno de ellos, cuando se les escucha tienen mucho que decir.

Educar es la mejor herramienta de transformación social, de manera que ser docente, es tener la oportunidad de contribuir al cambio en la sociedad. La educación constituye una vocación que sin duda no es para cualquiera. La vocación es el punto de inicio, aunque no el único para elegir la profesión.

Para mí, educar es sin duda un desafió que vale la pena afrontar y no es exclusivo para quienes tenemos la fortuna de ser padres o docentes, se trata de un reto para todo ser humano consciente de su llamado a trascender. Enseñar puede ser opcional, pero educar es un deber ineludible de dejar con profundidad en la vida del otro una huella que trasciende.

La gran oportunidad de afrontar nuevos retos todos los días en una actividad que pareciera rutinaria, es el sentimiento más gratificante que yo como docente puedo concebir, me motiva a adquirir nuevas habilidades y competencias profesionales para desarrollar nuevas estrategias de enseñanza-aprendizaje que permita a los jóvenes estudiantes tener un aprendizaje significativo para toda la vida.

Ya lo dijo Jean Piaget: “El objetivo principal de la educación es crear personas capaces de hacer cosas nuevas, y no simplemente repetir lo que otras generaciones hicieron” (Jean Piaget).

Encontrar el propósito de nuestra vida. La vida es para dejar huella.

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